lunes, 10 de octubre de 2011
Para ser un déspota no se necesita apellido, tampoco poder. Para ser déspota se necesita actitud y creer que se tiene de poder.
El despotismo no es un sistema, es una actitud frente a quienes le rodean.
La democracia es una buena fuente de legitimidad para el que añora ejercer el despotismo.
Quiere ser importante: Por eso dice tener tantos amigos; Por eso dice tener tantos amigos famosos; por eso humilla a todo el que puede; por eso es inquisidor (como Torquemada) y bombardea con preguntas de leguleyo a sus humillados de turno. Se siente poderosa intimidando*
El cambio de género no es un accidente gramatical, sino una realidad que pretende explotar a diario.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario