domingo, 28 de febrero de 2010

Indignación y dignidad I



En 1968, tropas soviéticas, polacas y húngaras entran en Praga para poner fin al gobierno socialista-moderado de Alexander Dubcek. La "Primavera de Praga" marca un hito en la historia de Europa Central, no únicamente por ser una revolución contra los soviéticos, sino por los métodos de resistencia usados por los checos y eslovacos.

A diferencia de la Revolución Húngara de 1956, en la que los ciudadanos húngaros se armaron no sólo de valor, sino también de fusiles, en la Primavera de Praga, los checos y eslovacos (también los checoslovacos) canalizaron su indignación de una forma diferente: mediante el uso de acciones políticas no violentas.

Las acciones y estrategias de la resistencia checoslovaca no sólo incluían el pacifismo "pasivo" de Gandhi o de Martin Luther King, pues también incluían amargas burlas (al mejor estilo de la Europa Central) a los invasores. Un ejemplo de dichas acciones es la foto del reloj, tomada por Jan Koudelka (foto que pueden ver en la esquina superior izquierda del artículo). Koudelka toma una foto de una de las principales calles de Praga a la hora en la que los soldados del Pacto de Varsovia habían anunciado sus operaciones en la capital checoslovaca. Como vemos en la foto, ningún tanque o soldado aparece a la hora indicada. ¿Qué quiere decir Koudelka con la foto? Que además de imperialista, el Pacto de Varsovia está dirigido por incompetentes incapaces de llegar a la hora pactada para castigar la disidencia.

Milan Kundera cita en La insoportable levedad del ser otro ejemplo de la digna y brillante resistencia checoslovaca: la acción la encabezaron jóvenes estudiantes praguenses, quienes ante la mirada libidinosa de los soldados invasores, decidieron besarse entre ellas.


Karel Kryl, cantante y compositor checo lideró la resistencia desde las artes (puede haber algo más digno que la resistencia mediante el arte?), mediante composición de canciones satíricas al régimen anterior al de Dubcek. Una de sus canciones se llamaba "canción de la ocupación", razón suficiente para la prohibición de sus obras mediante decreto de algún burócrata comunista, quien argumentaba que no había ocupación en Checoslovaquia, sino una restauración del orden. Kryl resolvió cambiar el título de la canción a "Canción de la ocupación, ah! de cuál ocupación?".

A pesar de la brillante dignidad con la que los checoslovacos se enfrentaron al imperialismo, los cañones de los soviéticos y sus aliados derrocaron a Dubcek. Así, los soviéticos retoman el poder, pero pierden (más) su dignidad. Los checoslovacos pierden el poder de decidir sobre los destinos de su país, pero ganan la batalla de dignidad.


Finalizo parafraseando una cita de Kundera (porque no la encuentro tal cual): la desgracia puede tener su lado trascendental porque puede ser una oportunidad para dignificarnos. Cuando la desgracia asoma la cabeza y la indignación no se puede (ni debe) esconder, es el momento de resistir con la dignidad.

1 comentario:

M. C. dijo...

Suelen ser los pequeños actos, esos en donde un puñado de personas reacciona frente al opresor, los que están llenos de dignidad. Muchas veces, las masas enardecidas caen en los mismos actos que rechazan de sus opresores. La pregunta esta siempre latente, quiénes finalmente son los revolucionarios, lo que sin perder la dignidad luchan por el cambio?
Mery C-A